Y entras golpeas la puerta... la mirada perdida, opaca; otra vez, se repite la historia otra vez...
Y dices que me amas, que fue un error; en fin, todos cometemos errores, de esos errores de los que nos arrepentimos, pero te amo, resuena en mi mente.

Y no fue un golpe, no lo fue... no fue un grito ni un romper...

Yo te amo, ¿por qué me amas, tengo que perdonarte?... ¿por qué es tu hijo, él tiene que aguantarte?...
El egoísmo, la ira, la desidia, y la gota... la gota que derrama el vaso, un vaso roto, lleno de lágrimas blancas...

No hay golpes ni gritos, no hay empujones ni armas... amenazas, miedos y perdones por montones, de eso millones.

Me amas, por eso debo perdonarte... prometes dejarme, pero me persigues, me agobias.... me amas, por eso soy tuya...

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Fin

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