...el alma se estremece, se entumece todo lo bueno de mi duele, me hace sufrir todo lo malo de mi me defiende, me protege me permite continuar caminando... No quiero volver al dolor... me asusta, me aterra... He recorrido tanto, alejada; alejandome de la ira, de la tristeza y la amargura, me ha costado, me ha costado alegrias y tinte... no quiero volver al dolor... Me he alejado de la insertidumbre, de la pena y la frustración, he caminado conciente por la vida, pasiva y calma, la locura desmedida se fué... ¿me hace falta, quizas?... la pena sucumbió... ¿qué puedo hacer para que no se asiente nuevamente aquí, nuevamente en este corazón?!!!... qué debo hacer, que debo hacer para alejar el dolor lejos de aquí... erradicar la furia, el llanto y la melancolía... embriagandome de lágrimas, lamiendo mis heridas... heridas imaginarias, autoinferidas... pero heridas... herida. Cómo volver a caminar mirando al infinito, cómo volver a caminar con la cabeza ergida... me encuentro sumergida, zambu...
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