saboreando el dolor...
No entiendo tanta displiscencia!... si ha de prometer sin pensar si quiera en alguna vez cumplir, porqué mentir!... porque prometer!... Tanto egoísmo, tanta inmadurez... y me llené de rencor, me llené de rencor tantas veces, y no me gustó... no me gustó el sabor del odio en mi boca, que me dejaste cada vez que rompiste tu promesa, cada vez que pisaste mi amor... a dos días! dos días de prometido el cambio... Tanto rencor, yo no soy así... el sabor amargo de la amargura pura, del rencor viciado, del odio acumulado... se puede odiar y amar a la vez, lo se! Si no amara, si no me importara... tan fácil sería no odiarte!... si no te quisiera, no me importaría tu displiscencia... tan fácil sería no odiarte! Creí, porque quise una familia feliz... creí porque pense que podíamos construir un arcoíris feliz... y hoy me importa el olor a la mentira, el sabor amargo y viciado de lo odiado, de mi rencor profundo hacia tu inmadurez y tu egoísmo profundo... tan facil sería no odiarte y quitar...