saboreando el dolor...
- No entiendo tanta displiscencia!... si ha de prometer sin pensar si quiera en alguna vez cumplir, porqué mentir!... porque prometer!...
Tanto egoísmo, tanta inmadurez... y me llené de rencor, me llené de rencor tantas veces, y no me gustó... no me gustó el sabor del odio en mi boca, que me dejaste cada vez que rompiste tu promesa, cada vez que pisaste mi amor... a dos días! dos días de prometido el cambio...
Tanto rencor, yo no soy así... el sabor amargo de la amargura pura, del rencor viciado, del odio acumulado... se puede odiar y amar a la vez, lo se!
Si no amara, si no me importara... tan fácil sería no odiarte!... si no te quisiera, no me importaría tu displiscencia... tan fácil sería no odiarte!
Creí, porque quise una familia feliz... creí porque pense que podíamos construir un arcoíris feliz... y hoy me importa el olor a la mentira, el sabor amargo y viciado de lo odiado, de mi rencor profundo hacia tu inmadurez y tu egoísmo profundo... tan facil sería no odiarte y quitarme este rencor si no me importara tu displiscencia, tu egoísmo... el que no te importemos un palmo, que ignores tus promesas...
Si bien importaramos, harías el cambio... vendrías con palabras dulces de perdón... sin embargo, el rencor colma nuestro encuentro... contamina nuestro camino...
Mascullo este momento, lo saboreo, lo palpo... a veces saborearlo es mejor que escapar, saborearlo para que me quede pegado al cuerpo, al paladar el sabor amargo, para que me quede pegado al cuerpo y así no se me borre más, para no olvidar y siempre recordar que tus promesas saben a mentira, vencida, podrida y dejan un sabor muy amargo...
Lo saboreo, para recordarlo... y así, la próxima vez... porque habrá una próxima vez!... esa vez, la realidad no me golpeé en la cara sin avisar..
Es necesario, si lo es... es necesario pasar por este trago amargo, saborearlo... es necesario sacarle provecho, porque está impuesto, no puedo revertirlo... como impuesto, debo sacarle el mejor provecho para que este pesar tenga alguna buena finalidad, y así, el sufrimiento no sea en vano... lo que sería peor que volver a comenzar....
Y sin embargo, a pesar de este paso amargo... la maldita, la más maldita de todas se queda, si, maldita seas, esperanza que pretendes que me quede acá, esperando lo que no ha de cambiar jamás... sin embargo tú, maldita... me dejas aca, esperando que algo se pueda solucionar... mascullando y lamiendo heridas, para que vuelvan a ser abiertas... y esperando algunas nuevas....
Es necesario... es necesario saborearlo... para que se me pegue en el cuerpo, en el paladar este trago amargo... es necesario aprovecharlo, porque está impuesto... mejor sacarle provecho, para que el sufrimiento no sea en vano, eso si que sería malo.... saborearlo, saborear y masticar la amargura... de tu egoísmo, de tu displiscencia de tu podrida vida...
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